
Descubre por qué la protección de marca debería considerarse un elemento clave de cualquier estrategia empresarial en la economía globalizada.
Mientras revisábamos LinkedIn, nos detuvimos en una publicación que nos hizo pausar y reflexionar.
El Director General de Grupo Coppel compartió una decisión de negocio que demuestra exactamente cómo la estrategia corporativa se traduce en impacto real. Este año, la compañía comprará más de 42 millones de pares de zapatos fabricados en México.
Como caso de estudio operativo, las cifras hablan por sí solas. Sin embargo, el verdadero valor de este anuncio radica en las ramificaciones que tiene para la industria y la cadena de suministro legítima.
La falsificación de calzado en México representa uno de los retos más complejos para marcas, productores locales y consumidores. Este fenómeno afecta tanto a marcas internacionales como a la producción nacional, con redes masivas que inundan el mercado con copias de bajo costo. Aunque gran parte de la piratería tiene como objetivo marcas globales, los fabricantes mexicanos no son ajenos al impacto: sufren pérdidas de empleo, apropiación cultural y competencia desleal.
Entre 2019 y 2024, la industria nacional del calzado experimentó una reducción cercana al 13% en su actividad, perdiendo más de 11,000 empleos. Esta caída se atribuye, en parte, a la entrada de productos importados que, tras integrarse a esquemas informales, terminan vendiéndose como falsificaciones, afectando gravemente a la cadena de valor formal.
El tema de la apropiación cultural adquiere relevancia cuando diseños tradicionales, elaborados artesanalmente en estados como Oaxaca y Michoacán, son replicados sin autorización por grandes marcas internacionales y comercializados bajo procesos industriales, privando a los artesanos de reconocimiento y retorno económico.
La piratería se concentra especialmente en mercados informales, tianguis y plataformas digitales. El 52% de estos puntos de venta se ubican en Ciudad de México y Jalisco, en zonas emblemáticas como Tepito y San Juan de Dios, así como plazas comerciales en el centro de la capital. Las falsificaciones han evolucionado; hoy emplean materiales cada vez más semejantes a los originales, sobre todo en suelas y plantillas, dificultando la detección y facilitando que lleguen al consumidor final a precios mucho menores.
Ante este escenario, las autoridades mexicanas han implementado medidas como la prohibición temporal de importación de calzado terminado bajo el programa IMMEX (2025), en un esfuerzo por proteger la producción nacional y limitar el ingreso de calzado extranjero que termina en canales ilegales. Sin embargo, el consumidor sigue expuesto: adquirir productos falsificados implica riesgos legales y de calidad, y alimenta redes de comercio ilícito cuya dimensión ya es definida como una auténtica epidemia para el sector.
Desde una perspectiva operativa, escalar las soluciones y mantener relaciones confiables con los proveedores requiere una estrategia sólida. El caso de Coppel nos muestra tres resultados directos de construir un ecosistema comercial estructurado:
Para los líderes de operaciones, cumplimiento y protección de marca, este escenario ilustra un principio crítico. Una marca es mucho más que un logotipo o un registro legal; es un ecosistema vivo de fabricantes, proveedores y consumidores.
En la práctica, cuando los canales de venta globales carecen de visibilidad y las falsificaciones o el mercado gris inundan los marketplaces, no solo se diluye el valor de la empresa. El abuso de marca impacta directamente a las redes de manufactura legítimas que dependen de un comercio justo y controlado.
Garantizar la autenticidad de tus productos y ejecutar un enforcement global eficiente significa defender el trabajo de miles de personas. La inteligencia procesable y la priorización de amenazas no solo reducen tu carga operativa, sino que aseguran que el ecosistema legítimo de tu marca siga prosperando sin interferencias ilícitas.
Cada política que implementas, cada amenaza que neutralizas y cada socio comercial que eliges tiene un efecto multiplicador.
Te invitamos a reflexionar: ¿Cómo impactan tus decisiones operativas y tus estrategias de protección en el ecosistema más amplio de tu marca? ¿Estás garantizando que el valor generado regrese a tus redes legítimas?
Las marcas más fuertes son aquellas que protegen su entorno con la misma intensidad con la que protegen sus ingresos.
En Smart Protection, te ayudamos a convertir la complejidad digital en inteligencia accionable, asegurando la integridad global de tu marca para que tu ecosistema comercial opere siempre en un entorno seguro y controlado.


