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Descubre por qué la protección de marca debería considerarse un elemento clave de cualquier estrategia empresarial en la economía globalizada.
La industria de la moda pierde miles de millones de euros anualmente debido a la piratería, según datos recientes de la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea). Las marcas emergentes que experimentan un crecimiento hiper acelerado se convierten en los blancos perfectos. Este es el escenario exacto que enfrenta Nude Project, una de las marcas de streetwear con mayor crecimiento en los últimos años.
Para entender cómo se gestiona esta presión operativa desde dentro, la perspectiva de Sofía Abellán Bufort, abogada de Nude Project, resulta fundamental. Durante el reciente IV Congreso en Derecho de la Moda, Abellán desgranó la realidad de proteger una identidad de marca tan codiciada. Su enfoque demuestra que combatir el fraude no se trata solo de reaccionar ante la copia, sino de orquestar una estrategia integral basada en dos pilares: la prevención rigurosa de infracciones propias y la acción implacable contra las falsificaciones externas.
Si gestionas la propiedad intelectual a escala global, las lecciones operativas de Nude Project te ofrecen una hoja de ruta clara para optimizar tu carga de trabajo y asegurar tus activos.
El primer frente en la estrategia de protección de marca no ocurre en los marketplaces globales, sino dentro de la propia empresa. Antes de exigir el respeto por tu marca, debes garantizar que tus productos no infringen los derechos de terceros.
Sofía Abellán destaca que este proceso comienza en la fase conceptual. En Nude Project, cada nuevo diseño debe pasar por un clearance legal exhaustivo. Esto significa que el equipo jurídico analiza las propuestas para detectar cualquier riesgo de colisión con marcas, patentes o derechos de autor ya registrados.
En la práctica, esto genera una dinámica compleja. Abellán describe la relación entre el departamento creativo y el legal como una "lucha eterna". Los diseñadores buscan romper límites, inspirarse en las tendencias urbanas y lanzar productos con velocidad. Por su parte, el equipo legal actúa como el filtro necesario que evalúa el riesgo.
Para responsables de protección de marca, esta tensión resulta familiar. Sin embargo, el objetivo final del abogado en la industria de la moda es innegociable: hacer respetar los derechos de propiedad intelectual ajenos para poder defender los propios con total legitimidad. Un fallo en esta fase preventiva no solo expone a la empresa a demandas millonarias, sino que debilita tu posición cuando necesites emprender acciones legales contra infractores.

Una vez que el producto está blindado y llega al mercado, comienza la verdadera prueba de fuego. Al ser Nude Project una marca de origen digital, con una comunidad masiva en redes sociales, el volumen de fraude online que enfrentan es abrumador.
Los falsificadores actuales operan con una eficiencia industrial. Monitorean los lanzamientos, replican los diseños y saturan plataformas de comercio electrónico con listados ilegítimos en cuestión de días. Abellán subraya que la detección temprana es crítica, pero la detección manual es insostenible.
Para manejar este volumen sin colapsar operativamente, Nude Project confía en la tecnología. La marca utiliza software especializado dedicado a rastrear los principales marketplaces del mundo de forma ininterrumpida.
Desde una perspectiva de protección de marca, acumular alertas no resuelve el problema; lo magnifica. La clave reside en transformar esos hallazgos en acciones concretas mediante el proceso de takedown o eliminación de enlaces.
Aquí es donde la inteligencia procesable cambia las reglas del juego. Herramientas avanzadas permiten automatizar la priorización de amenazas. En lugar de revisar miles de listados de forma manual, el equipo legal recibe un análisis clasificado que identifica qué infracciones causan un daño financiero real y cuáles son riesgos menores.
Para las empresas multimarca, implementar este nivel de automatización reduce drásticamente el agotamiento de los proveedores y centraliza la respuesta global. El enforcement se vuelve consistente, rápido y escalable, cerrando la ventana de oportunidad para que los estafadores moneticen el prestigio de tu firma.
Mientras que el entorno digital permite respuestas automatizadas y retiradas rápidas, el mundo físico presenta obstáculos operativos mucho más densos. Las mercancías falsificadas que cruzan fronteras o se venden en mercados informales requieren otro tipo de intervención.
Durante su intervención, Sofía Abellán abordó una realidad incómoda del sector: la limitación de recursos frente a las falsificaciones físicas. Cuando se detecta un alijo de ropa falsa, el paso lógico es dar aviso a las autoridades. Sin embargo, no todas las marcas disponen del músculo financiero para adoptar acciones penales en cada uno de estos delitos.
El sistema judicial es lento y costoso. En muchas ocasiones, el monto del inventario incautado simplemente no justifica el gasto de iniciar una acción legal completa. Esta es una frustración común para los líderes de Compliance e IP.
A pesar de estas barreras, Abellán enfatiza que la inacción no es una opción. Aunque no se llegue a la vía penal en todos los casos, la simple acción de notificar a las autoridades policiales o aduaneras, y el hecho de que se produzca una incautación, tiene un valor estratégico invaluable: la disuasión.
Para los falsificadores, el negocio se basa en el bajo riesgo y el alto retorno. Cuando una marca demuestra que vigila activamente y colabora con las autoridades para confiscar mercancía, altera esa ecuación. El riesgo operativo para el infractor aumenta, lo que a menudo provoca que desvíen su atención hacia marcas más vulnerables y menos preparadas.
Para tu operativa diaria, esto significa que debes mantener una red de colaboración estrecha con las autoridades aduaneras globales y registrar tu propiedad intelectual en sus bases de datos. La fricción que generas en la cadena de suministro del falsificador es, a menudo, tan efectiva como una victoria en los tribunales.
La historia de Nude Project, relatada por Sofía Abellán, ilustra a la perfección la madurez necesaria para gestionar el éxito en la era digital. Proteger una marca hoy exige un equilibrio perfecto entre la rigurosidad legal interna y el enforcement implacable externo.
Como líder operativo, tu misión es construir un ecosistema donde la inteligencia automatizada reduzca tu carga de trabajo y te permita centrarte en decisiones estratégicas. Necesitas visibilidad global, priorización precisa y la capacidad de actuar con contundencia en múltiples jurisdicciones al mismo tiempo.
Lograr este nivel de eficiencia requiere herramientas que entiendan la complejidad de tu día a día. Si buscas consolidar tu estrategia de enforcement global, automatizar la detección de amenazas y reducir la fricción operativa de tu equipo, descubre cómo las soluciones de Smart Protection pueden transformar la manera en que defiendes el valor de tu marca en el mercado digital y físico.
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